Equilibrios

Bushnell de ‘Sexo en Nueva York' a denunciar el abuso de profesores: Era bastante normal

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Y para contestar aquella pregunta, tuve que imaginarme a mí misma fuera de aquella habitación, de nuevo en el pasado, antes de la guerra, y colocar ante mis ojos la imagen de otro almuerzo celebrado en habitaciones no muy distantes de aquéllas, pero diferentes. Todo era diferente. Mientras tanto, iban charlando los huéspedes, que eran numerosos y jóvenes, unos de un sexo, otros del otro; la charla fluía como el agua, agradable, libre, divertida. Nada había cambiado; nada era diferente, salvo Sí, era eso, allí estaba el cambio. Antes de la guerra, en un almuerzo como éste, la gente hubiera dicho exactamente las mismas cosas, pero hubieran sonado distintas, porque en aquellos días las acompañaba una especie de canturreo, no articulado, sino musical, emocionante, que cambiaba el valor mismo de las palabras.

EL ESPAÑOL

Amor sí, pero a nuestra manera Puede ser difícil entender que una serie que gira alrededor de las amistades haya sido un hito en la independencia femenina, pero, para ello, lo mejor es recurrir a sus primeras temporadas en televisión. No nos quedemos con la imagen que transmiten las películas, con los personajes tan estereotipados que dan un poco de vergüenza ajena y la trama dirigida de forma casi exclusiva a que las historias de amor se resuelvan cheat final de cuento de hadas. Afuera estereotipos Aunque, repetimos, las películas hicieron todo lo posible por cargarse el espíritu original de los cuatro personajes protagonistas, una de las grandes virtudes de la serie fue acabar cheat los estereotipos que parecían las características principales de las cuatro chicas.

Sexo sí pero a nuestra manera

Amor J. Candace Bushnell saltó a la fama por hablar abiertamente de la sexualidad de las mujeres en un momento en el que nadie lo hacía. En él, la vida de una chica se pone patas arriba cuando su profesor de instituto intenta besarla. La obra refleja la propia experiencia de Bushnell en la facultad, cuando tener a profesores que intentaban propasarse con ella era algo addicted. Bushnell y su coautora, la escritora feminista Katie Cotugno, se han inspirado en el movimiento MeToo y en la vida real de las adolescentes de hoy para crear su nuevo libro. Hay una apertura en la sociedad a este tipo de historias ahora que no existía hace 10 años. Parece que cada generación tiene que reaprender el feminismo. Cuando escribía Sexo en Nueva York, en los años noventa, si eras una madama soltera de 30 y tantos abriles, se te consideraba casi una paria.

Las 7 mentiras que Carrie Bradshaw nos contó en 'Sexo en NY'

Tras escribir varios artículos sobre yonkis y alcohólicos que recaían al llegar a Manhattan, le ofrecieron firmar su propia columna para que retratara el latido de la ciudad y nació Femininity and the City. El éxito fue tal, que la gente empezó a reenviarse la columna por fax. El resto de la historia ya la conocen. La columna de Bushnell inspiró la serie Sexo en Nueva York, que se convirtió en un icono del empoderamiento femenino y abrió las puertas a hablar de la sexualidad de las mujeres en televisión. La creadora de Carrie Bradshaw vivió su propia aventura amorosa en Nueva York, donde aterrizó a finales de los setenta. Su 'Mr. Big' fue el ejecutivo Ron Galotti, que inspiró el personaje de la serie, pero denial acabó con él. En lugar de ello se casó con el bailador principal del New York City Bop, Charles Askegard, ocho semanas después de conocerlo en

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