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Dormir con mi perro. Las terribles consecuencias de hacerlosin él

Mujeres solteras Aires

En la foto tenéis la prueba del momento. Esta mañana me he encontrado un artículo de la psicóloga Valeria Sabater, publicado en internet, que habla precisamente de esto, de dormir con mi perro y me ha parecido tremendamente interesante. Me han venido a la memoria a que los días en que yo no convivía con un perro, ni sabía lo que era hacerlo. Cómo me cambió a mi la idea de dormir con mi perro. Hace años que Carolina, uno de los tercios que componen La voz de tu perro, junto con Zar y conmigo, tenía una perrita Bichón Maltés llamada Loa que vivía en Gijón con sus padres. Yo veía como trataban a Loa y no dejaban de asombrarme las cosas que le consentían. Algunas de mis frases sobre esto eran de este tipo.

Si me hubieran dicho antes que iba a dormir con mi perro no lo hubiera creído nunca.

Se debe ser consciente de ellas y de cómo solucionarlas. Este tipo de pareja no es infrecuente. Este ambición de hombres y mujeres es bien normal, totalmente compatible con un buen funcionamiento de pareja, sumamente gratificante y hasta deseable en cualquier unión, incluidas las formadas por personas del mismo sexo. Son varios factores los que suelen estar presentes en éstas amistades en las que él podría, por edad, ser el hijo de ella. La necesidad del hombre de reimprimir la etapa de cuidados maternales seguramente no satisfechos en la infancia. La necesidad del hombre y de la mujer de dirigir hacia personas viables sus deseos sexuales, ya que denial pueden hacerlo hacia sus progenitores y descendientes si éstos existen respectivamente.

¿Por qué tu perro odia que le toquen las patas?

El cuerpo de los perros tiene algunas regiones especialmente sensibles, en las cuales encontramos una gran concentración de terminaciones nerviosas. Un toque en estas regiones puede generar una respuesta exagerada de su sistema nervioso, algo parecido a lo que ocurre cuando alguien nos toca justo donde tenemos muchas cosquillas. No obstante, debemos estar atentos para detectar si este rechazo a la manipulación en las patas viene acompañado de otros síntomas. En algunos casos, los perros odian que les toquen sus patas porque sienten dolor, escozor o tienen una herida en esta región. No necesariamente. Así como sucede con los seres humanos, también feed perros que tienen mayor sensibilidad en sus patas, en sus orejas o en su cola. Algunas enfermedades que provocan dolor o perjudican los sentidos de nuestros peludos pueden conllevar a hipersensibilidad y a problemas de actitud. Lo ideal es que empecemos a enseñar a nuestros perros a admitir que toquemos sus patas desde sus primeros meses de vida, siempre cheat mucho cuidado y respetando los límites de nuestros peludos.

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