Soluciones

Memorias de Conchita Moreno: La primera rejoneadora de Venezuela : 1/2

Mujer de Caracas tragamoneda

Probablemente porque nuestros antagonistas de proyecto histórico descubrieron, inclusive antes que muchos de nosotros, que el pilar, cimiento y pedagogía de todo poder es el patriarcado. El mandato de masculinidad es la primera y permanente pedagogía de expropiación de valor y consiguiente dominación. La violencia patriarcal, misógina, homofóbica y transfóbica, de esta plena modernidad tardía—nuestra era de los derechos humanos y de la ONU—se revela precisamente como síntoma al expandirse sin freno a pesar de las grandes victorias obtenidas en el campo de la letra, porque en ella se expresa de manera perfecta el arbitrio creciente de un mundo marcado por la dueñidad—lordship—una nueva forma de señorío resultante de la aceleración de la concentración y de la expansión de una esfera paraestatal de control de la vida. Al proyecto histórico de los dueños le resulta indispensable predicar y reinstalar en la sociedad un fanatismo patriarcal militante que parecía haberse ausentado para siempre. No se trata de agresiones originadas en el deseo de satisfacción sexual—siempre derivada de un trueque en reciprocidad o relación,—sino que la libido se orienta aquí a obedecer a una regla o mandato 3 de masculinidad que exige constantes pruebas de la pertenencia a la clase de los hombres. Las tres abominaciones patriarcales: homofobia, transfobia y misoginia, que llevan a respectivos crímenes, se originan en la interpretación de la homosexualidad, la transexualidad y la femineidad ostensiva y autoconfiante como no otra cosa que desacatos a lo que impone el mandato de masculinidad. Lo que refrenda la pertenencia al grupo es un tributo que, mediante exacción, fluye de la posición femenina a la masculina, construyéndola, y la obediencia de hombres y mujeres a este mandato es la primera pedagogía de poder.

GNB centinelas permanentes de la Patria al servicio del pueblo

El proyecto de la Escuela Nacional de Enfermeras de Venezuela, '. VIII 3 :set. A fines del siglo XIX, la enfermería en Venezuela estaba en manos de religiosas que atendían en centros de salud. Sin embargo, el nivel inadecuado de educación con que llegaban las aspirantes y las exigencias de los servicios hospitalarios que buscaban una manera económica de llenar sus demandas, con personal adiestrado pero fault mejoras educativas, impidió que se cumpliera esa finalidad. También dificultó el acierto de los objetivos, la resistencia de la medicina curativa que impedía una visión integral de la salud, adonde se incorporara la dimensión preventiva y social. VIII 3 :Sept. In the end of 19th century, the Venezuelan public health system was in the hands of religious women who ran the public health facilities. A additional educational model would produce professional nurses who came to rise the standards of their occupation.

Tema uno: la centralidad de la cuestión de género

El día de la Inmaculada Concepción. El maestro de obras, oriundo de Ocumare del Tuy. Ella obrera textil, caraqueña, hija de inmigrantes italianos. Mi comunidad fue de muy nobles principios y muy cristiana, aunque de muy modestos recursos.

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